martes, 20 de abril de 2010


Cómo hacer una cometa tradicional
Material
- Una bolsa de plástico
- 2 palos finos de madera o bambú o metal
- cuerda
- cinta adhesiva fuerte
- cordel para cometas
- una bobina o mango
- pintura acrílica
- un pincel

Preparación de la cometa
1- De la bolsa plástica corta una forma aproximadamente cuadrada siendo dos lados más grandes que los otros dos.
2- Corta los palos del mismo tamaño que la cometa. Cruza los palos y átalos en el centro. Con eso, se hace la base, la estructura de la cometa.
3- Hecha la estructura, pégala con cinta adhesiva en la cometa. Da la vuelta a la cometa y pon un trozo de cinta adhesiva justo en la cruz de la estructura. De esta forma el plástico estará protegido para cuando pases el cordel.
4- Enseguida, corta un trozo de cordel para cometas, el doble de tamaño que la altura de la cometa. Cose o pasa un extremo del cordel por la parte frontal de la cometa y enrolla varias veces el centro de la estructura y vuelve a pasarlo por delante. Ata fuertemente. Esto es la brida.
5- Voltea la cometa. Pasa el otro extremo del cordel por la parte inferior de la cometa y estira con cuidado hasta que quede tenso.
6- Ata el cordel volador a la brida, un poco más arriba del centro, ajustándolo cuando pruebes la cometa.
7- Ahora decora la cometa. Puedes usar agua con detergente para que la pintura se seque mejor en el plástico.
8- Haga la cola. La cola es lo que da estabilidad a la cometa. Haz una con plástico, cinco veces la altura de la cometa.
Y, ¡feliz vuelo!!


Medidas de seguridad durante el vuelo de la cometa
Antes de montar una cometa es muy importante hablar con los niños acerca de cómo y donde volar una cometa. Es necesario que consideremos algunas reglas:
1- Jamás vuele una cometa cerca de postes y líneas de electricidad

2- No use materiales o cordones de metal en la cometa. Eso podría atraer la electricidad

3- Use hilo de pescar o hijo metálico especial para volar la cometa

4- No use la cometa en la lluvia. El cordón mojado puede atraer la electricidad.

5- En el caso de que la cometa se quede atrapado en un árbol o poste, no la intentes atraparla. Subirse a lugares muy altos es peligroso.

6- Vuele la cometa en lugares por donde no haya personas. Una caída descontrolada de tu cometa podría causar molestias a otras personas.

7- No vuele la cometa cerca de carreteras o pistas. Puede distraer la atención de los conductores.

8- Vuele tu cometa cuando las condiciones climáticas no sean de tormenta

La práctica del vuelo de cometas debe ser un placer, no un problema.

¡En a volar cometas tienes una guía rápida para aprender a fabricar la tuya propia!



jueves, 15 de abril de 2010

Caperucita roja


Había una vez una niña muy bonita. Su madre le había hecho una capa roja y la muchachita la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja.

Un día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a su abuela que vivía al otro lado del bosque, recomendándole que no se entretuviese por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre andaba acechando por allí el lobo.

Caperucita Roja recogió la cesta con los pasteles y se puso en camino. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la Abuelita, pero no le daba miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas...

De repente vio al lobo, que era enorme, delante de ella.

- ¿A dónde vas, niña?- le preguntó el lobo con su voz ronca.

- A casa de mi Abuelita- le dijo Caperucita.

- No está lejos- pensó el lobo para sí, dándose media vuelta.

Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo cogiendo flores: - El lobo se ha ido -pensó-, no tengo nada que temer. La abuela se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de los pasteles.

Mientras tanto, el lobo se fue a casa de la Abuelita, llamó suavemente a la puerta y la anciana le abrió pensando que era Caperucita. Un cazador que pasaba por allí había observado la llegada del lobo.

El lobo devoró a la Abuelita y se puso el gorro rosa de la desdichada, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Roja llegó enseguida, toda contenta.

La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.

- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!

- Son para verte mejor- dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.

- Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!

- Son para oírte mejor- siguió diciendo el lobo.

- Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!

- Son para...¡comerte mejoooor!- y diciendo esto, el lobo malvado se abalanzó sobre la niñita y la devoró, lo mismo que había hecho con la abuelita.

Mientras tanto, el cazador se había quedado preocupado y creyendo adivinar las malas intenciones del lobo, decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita. Pidió ayuda a un segador y los dos juntos llegaron al lugar. Vieron la puerta de la casa abierta y al lobo tumbado en la cama, dormido de tan harto que estaba.

El cazador sacó su cuchillo y rajó el vientre del lobo. La Abuelita y Caperucita estaban allí, ¡vivas!.

Para castigar al lobo malo, el cazador le llenó el vientre de piedras y luego lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó de su pesado sueño, sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como las piedras pesaban mucho, cayó en el estanque de cabeza y se ahogó.

En cuanto a Caperucita y su abuela, no sufrieron más que un gran susto, pero Caperucita Roja había aprendido la lección. Prometió a su Abuelita no hablar con ningún desconocido que se encontrara en el camino. De ahora en adelante, seguiría las juiciosas recomendaciones de su Abuelita y de su Mamá.

FIN